LA LUCHA DE LOS ESTUDIANTES DE LA CONSTRUCCIÓN

Después de meses de movilización que culminan con un triunfo del gremio de estudiantes de la construcción y un mes antes del asesinato de Heber Nieto, un sábado de tarde de un 24 de julio de 1971, el Centro de Estudiantes del I.E.C. (CEIEC) difunde esta magnífica carta abierta donde evidencia la situación de la UTU en ese momento y deja claramente asentada la posición gremial.

NUESTROS DERECHOS POSTERGADOS
Eso es lo que une, al joven que concurre entre caminos de tierra a las escuelas agrarias, al que empujado por la pobreza de sus padres aprende un oficio casi siendo niño, a los trabajadores que después de su jornada asisten a capacitarse en los cursos nocturnos.
Eso es lo que nos une, Sres. Interventores, al conjunto de estudiantes que conforman el sector de la enseñanza técnica de nuestro país.
Y nos distancia de Uds. señores Interventores también esto: por un puñado de dólares han colocado nuestra enseñanza técnica al servicio de los intereses económicos de un país que se enriquece a costa de nuestra miseria, los EE.UU.
Y qué significa señores Interventores, la compra del local de General Electric, puesto a la venta en 170 millones por la empresa, tasado por Catastro en 120 millones, y comprado por Uds. en 170. ¡Un viejo galpón a reformar para convertirlo en un centro de enseñanza!
¿Y qué significan las persecuciones a estudiantes y profesores, las designaciones a dedo pasando por encima de escalafones, la construcción de baños de lujo para vuestro uso personal, el mantenimiento sin abrir durante muchos meses del 2º y 3º ciclo en la Escuela de Electrotecnia y Mecánica?
¿Qué significan, Sres. Interventores, las goteras y el frío de nuestros ruinosos edificios, la falta de salones, la carencia de materiales y herramientas, la pobreza formativa de muchos cursos, la carencia de profesores?
¿Qué significa la ausencia de becas que estimulen a todos los compañeros de escasos recursos? ¿Qué significa como sucede en nuestra escuela y en otras, que adolescentes casi niños, que concurren durante el día, más de 8 horas tengan que alimentarse con una cocoa y algunos refuerzos? ¿Qué significa que obreros que ganando su pan durante el día se alimenten mal de noche por la ausencia de comedor estudiantil?

La distancia que nos separa a nosotros de Uds., Interventores, se reafirma cuando queremos dar respuesta a tanta pregunta. A las cumbres burocráticas desde donde Uds., dirigen, no llega el calor de nuestras vidas, nuestras inquietudes, nuestras esperanzas, todo lo que compone nuestra existencia, nuestras dificultades económicas, nuestro cansancio, nuestra bronca frente a la injusticia; porque para Uds. somos objetos que no tienen derecho a decidir sobre sus vidas.

Asambleas de los tres turnos, por separado, decidieron tomar el único camino posible: el de la lucha frontal y sin vacilaciones. Hemos decidido oponer a la violencia opresora de limitación de nuestro derecho al estudio, la violencia liberadora de nuestra unión y combatividad.
La propia ineficacia de vuestro trabajo, Sres. Interventores, conduce a la conciencia colectiva de la necesidad de la organización y la lucha. La injusticia se ha convertido en rebeldía, y la rebeldía en la fuerza de liberación; esto sí, se lo agradecemos Sres. Interventores.
Esa rebeldía que crece en amplios sectores de nuestro pueblo tocados por la política de congelación de salarios, y su sostenedora: la represión. La que ha convertido a nuestro país en un cuartel, que ha llevado a sus mejores hijos a las cárceles, que calumnia a los
militantes sociales como delincuentes, que pretende perpetuar en nombre de la "paz", del "orden", la "libertad", el régimen de los cantegriles, de los hombres comiendo en los tarros de basura y juntando papeles en las calles, de los niños mendigando o vendiendo caramelos en los ómnibus, de las prostitutas vendiéndose a falta de trabajo.
Y nosotros preguntamos: ¿qué libertad? ¿la de la ley del embudo, ancha para los de arriba y angosta para los de abajo? ¿Qué orden? ¿El qué pretende ahogar a palos y en sangre el derecho al pan y el trabajo de los obreros y la formación de los estudiantes? ¿Qué paz? ¿Qué paz es posible cuando de un lado la vida se concreta en autos, casas, viajes, estancias, bancos, fábricas y del otro lado sólo se posee la fuerza de los músculos para convertirla en salario de un trabajo para otros, cuando se tiene el "privilegio" de trabajar?

De nuevo Sres. Interventores, cuando analizamos toda nuestra problemática nos damos cuenta de lo que Uds. son: un instrumento coherente del resto del engranaje, que ubica a Ud. Sr. Penadés como interventor de UTU y co-responsable técnico de la construcción de un edificio de la Guardia Republicana. Que ubica a Ud. Sr. Rebollo que fue destacado militante de la FEUU como demagogo de contundente y fácil palabra. Que convierte a Ud. Sr. Damasco de asesor represivo contra los estudiantes de IEME, en director de este consejo legalizado por el Parlamento. En estas noches y estos días Sres. Interventores, hemos pasado hambre y frío pero hemos aprendido que la lucha es la que decide y conquistado en 5 días lo que se había postergado por tanto tiempo.

Ustedes representan Interventores, este gobierno de millonarios, el CEIEC los trabajadores y estudiantes.
Ustedes Interventores, la opresión de este sistema injusto, el CEIEC la savia fresca que busca la libertad.

Por eso Sres. Interventores, hacemos nuestras las palabras de un militante español: "Hablamos de construir un mundo nuevo, porque llevamos un nuevo mundo en nuestros corazones." Y seremos vuestros sepultureros.

LA LUCHA CONTINUA

CENTRO DE ESTUDIANTES DEL INSTITUTO DE ENSEÑANZA DE LA CONTRUCCIÓN

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